PEELINGS MÉDICOS

El peeling químico permite la renovación de la piel, retrasando su proceso de envejecimiento, lo cual resulta en una tez con brillo y textura naturales. Visiblemente ameniza las arrugas, líneas de expresión y pecas. Además, es útil para los problemas comunes a las pieles grasas, como poros dilatados y exceso de oleosidad.

El tratamiento consiste en eliminar las capas más superficiales de la piel mediante la aplicación de un agente químico, lo que se obtiene produciendo una queratolisis (descamación) y su consecuente reepitelización. Pueden utilizarse diversos agentes químicos como el ácido salicílico, ácido kójico, resorcinol, ácido láctico, ácido cítrico, hidroquinona, tricloroacético, fenol, etc. La técnica está indicada en cicatrices superficiales, pigmentaciones, arrugas finas, acné y cualquier proceso que afecte a la epidermis y/o a la dermis. Para obtener mejores resultados pueden ser convenientes varias sesiones del tratamiento. Se va a producir un proceso de pelado más o menos aparente con formación de escamas que desaparecen en unos 10 días o menos.

Efectos secundarios: pueden presentarse efectos no deseados, como dolor, infección postratamiento, erupciones acneiformes, hiper o hipopigmentación en la zona tratada, reagudización de un proceso herpético, costras. El pelado que se puede producir es una consecuencia de la técnica y no un efecto secundario o complicación de la misma.
Posteriormente a un peeling no se puede tomar el sol ni rayos U.V.A antes ni después de cada sesión, según criterio médico, así como que se debe usar protección solar diariamente entre sesiones y durante el tiempo que dure el tratamiento y no utilizar autobronceadores. La técnica se realiza de forma ambulatoria y los resultados son visible a los poco días. Generalmente son necesarios varias aplicaciones para conseguir un resultado óptimo.